
Depresión y estrés: las consecuencias de la explotación capitalista en la salud mental de la población.
La precarización de las condiciones de vida son el principal factor que introduce a la mayoría de la clase trabajadora, las mujeres y la juventud a la miseria y la pobreza, esto como consecuencia de los sueldos de hambre, los altos costo de la alimentación y la especulación inmobiliaria en los costos de alquileres, el nulo acceso a la tierra para vivir, donde la mayoría que envejece no tiene jubilación digna y han arrojado a miles de personas a la depresión y el estrés por no poder mantener a sus vidas y la de sus familias.
El principal problema que arroja a la mayoría de la población a la depresión y el estrés, son los altos costos de la vida, los cuales no nacen por que si, son consecuencia del actual modelo capitalista que se encargó de construir una sociedad completamente mercantil donde la explotación de una clase por otra solo ha traído riquezas para un sector minoritario, mientras que a las y los trabajadores se mantienen viviendo con bajos salarios trabajando extensas jornadas laborales desgastando nuestra vida.
No podemos negar también el rol que jugaron las dictaduras, encabezadas por la derecha y el imperialismo, la cual tuvo como finalidad profundizar en este modelo mercantil de sociedad, instaurando el neoliberalismo y encargándose de privatizar los servicios básicos para vivir haciendo insostenible la vida de millones de familias, donde el gobierno junto con los empresarios se han aliado históricamente reducir al mínimo las condiciones de vida con tal de mantener sus ganancias.
Hoy el debate que ha llamado mas la atención es el caso de Rolando Chaparro, pero nos olvidamos de la situacion de los trabajadores, que es posible un cambio con la reducción de la jornada laboral, de 35 a 40 horas semanales, sin reducción de salario mínimo vigente, es mas necesitamos el aumento ya, llevándonos así a cuestionar este sistema de cuanto tiempo gastamos de nuestras vidas para mantener las riquezas de un puñado de empresarios.
Por ello, la salida a las paupérrimas condiciones de vida de la mayoría de la población no se solucionaran si seguimos confiandonos en el patron, algún político y un Ministerio de trabajo hecha esta institución a la medida de los empresarios, que exprimen la vida tanto en lo físico y mental, para salir de esto necesitamos mejorar nuestras vidas, que están en las manos y la conciencia de quienes mueven el mundo, la gran masa de trabajadores, mujeres y la juventud, organizándonos en cada lugar de trabajo y estudio contra los ataques de los gobiernos de turno y los empresarios, planteando una sociedad libre de explotación, donde nadie se llene los bolsillos a costa del trabajo de millones.