«Dios mio que hambre tengo» dice una de las patronas, ah la 01 de la madrugada un domingo, a Ña Maria empleada doméstica sin retiro, toca la puerta de la pieza, ¡Levántate que quiero comer un chamburreado! Ña Maria tiene dolores de espalda y espamaduras en las manos, consecuencia del planchado y repasado a mano, no cobra salario mínimo vigente, no tiene seguro social y muchos menos beneficios sociales, así están las cosas cuando los fiscalizadores del Ministerio de trabajo; se rehúsan a investigar el hecho ya que la ley de derecho a la propiedad privada, los prohibe entrar en los hogares de las patronas explotadoras.
Las denuncias hechas por esta esclavitud de «cama adentro» para las mujeres con lleva inclusive de acosos sexuales, por la gran familia patriarcal, que muchas veces nose sabe quienes contratan el modelo de explotación sin retiro del hogar, sus nombres y apellidos la mayoría no informan de buena fe a las trabajadoras, ya que todos los dueños y propietarios de hogares tienen sus antecedentes de cambiar y cambiar empleadas. La burocracia estatal y sus instituciones son cómplices de esto por falta de regularizar esta terrorífica esclavitud, ya que va contra los que ellos defienden «La propiedad privada» el señor Ricardo Flores Magon nos dice; El error de la humanidad ha consistido en quererse libertar de la miseria y de la tiranía dejando en pie la causa de esos males, que es el derecho de propiedad privada. Las trabajadoras domésticas están llamadas a las puertas de la revolución social, para que esta injusticia social la pongamos fin, o que más cambiar la constitución como hicieron los hermanos chilenos, todos debemos contribuir a su sano juicio y sobre todo conciencia de clase, debatir y construir un mundo mas justo.